Las reuniones familiares

Familia

   Si parte de tu tiempo lo pierdes (y digo “lo pierdes” con una intención muy explícita) recogiendo la ropa sucia que dejan tus hijos por el suelo, gritando a los niños para que dejen de pelearse, hagan sus deberes o recojan la mesa. Si un día tras otro te acuestas cansada o cansado de tanto pelearte con ellos, con la sensación de que “estás hablando con las paredes” es que necesitas cambiar muchas cosas o introducir algunas innovaciones en tu hogar.

   Las normas, los problemas, los horarios, las tareas familiares, las actividades del fin de semana, los agradecimientos o rencores, ¡todo!, absolutamente todo puede y debe hablarse en familia.

   Una buena comunicación en la familia permite a ésta fortalecerse, enriquecerse y sentirse como una unidad. Para conseguir una verdadera comunicación familiar existe una técnica que seguramente todos conoceréis pero que no tantos utilizareis correctamente o con la sistemática que se requiere para ser eficaz: las reuniones familiares.

   ¿Por qué reuniones familiares?

   Porque permiten a la familia, no solo resolver problemas, sino fomentar el respeto y la capacidad de escucha; enseñar a los hijos a hacer sugerencias y ser creativos en las soluciones; a ser responsables y tener en cuenta a los demás; a sentirse importantes dentro del espacio que ocupan en la familia.

   Las reuniones permiten mejorar la convivencia de todos los miembros de la familia, evitan luchas de poder y fortalecen los lazos internos. Ayudan a los hijos a formarse una autodisciplina eficaz y les enseñan competencias de negociación y cooperación.

   Es cierto que en la mayoría de los hogares no se contempla un tiempo para las reuniones, para la comunicación familiar. El tiempo es oro y todos estamos cansados para introducir nuevas actividades que requieran un esfuerzo y un tiempo complementario pero, si te parece mucho trabajo reunirte con tu familia 20 minutos a la semana, ¿no crees que entonces no tienes claro cuales son tus prioridades?

   Lo mires por donde lo mires, las reuniones familiares solo aportan beneficios. ¿Por qué no probar a cambiar o mejorar la rutina diaria con solo 20 ó 40 minutos semanales de reunión con tu familia?

   ¿Cómo llevar a cabo una reunión familiar?

   Una reunión familiar, como su nombre indica, es una reunión de todos los miembros de la familia, donde se ponen en común temas de interés personal y familiar. Se debaten los problemas que han surgido durante la semana, se buscan soluciones, se proponen actividades para la semana siguiente, etc.

   En una libreta (mejor que en hojas sueltas, pues estas se acaban perdiendo; es la manera de ir formando una agenda familiar donde queden registrados los cambios y mejoras, sentimientos, propósitos, objetivos, etc.) se irán anotando los puntos a debatir y las opiniones de cada miembro de la familia así como las decisiones adoptadas por consenso.

   Sencillo ¿verdad? Si no lo has probado nunca, ¿por qué no comenzar hoy mismo? Al cabo de poco tiempo verás como tus hijos se han acostumbrado a estas reuniones, a tener una oportunidad para exponer sus quejas y sentirse escuchados. Las sentirán necesarias y ellos mismos se organizarán para tenerlas.

   Algunas ideas básicas para una reunión eficaz:

   Las reuniones deben tener un/a Presidente/a y un Vocal. El presidente se encargará de convocar la reunión, asegurarse de que todos hablan y moderar el coloquio. El vocal deberá tomar nota de los temas a tratar y de las decisiones tomadas. Ambos cargos se deben rotar. El rol de Presidente es muy atractivo para los niños. Con un poco de ayuda, si son pequeños, pueden llegar a desempeñar perfectamente este papel.

   Todo por escrito: Antes de comenzar la sesión, cada participante dice los temas que quiere que se discutan. El vocal recopilará todos los temas por escrito para poder debatirlos posteriormente en la reunión. Además de las aportaciones de cada miembro de la familia, habrá una serie de temas que invariablemente se repetirán cada semana, como son los “mensajes positivos” y la planificación de las “actividades divertidas” de la semana siguiente.

   La reunión familiar debería celebrarse una vez a la semana. Dependiendo de la edad de los niños (a partir de los 5 años ya pueden participar en estas reuniones) puede durar desde 10 minutos hasta lo que realmente necesites (pero no es aconsejable que exceda de 1 hora). Debes ser tú el que decida cual es el mejor intervalo de tiempo para que participen sin llegar a cansarse.

   Las decisiones deben estar tomadas por consenso y no por mayoría. Son decisiones que, generalmente, afectan a todos los miembros de la familia de una manera directa o indirecta, por lo que tomar las decisiones por mayoría podría fomentar la sensación de injusticia e incidir en desavenencias familiares. Si durante una reunión no se llega a un acuerdo por consenso, habrá que posponerla a la semana siguiente. Este tiempo suplementario permite enfrentarse a esa misma decisión con más calma, más reflexión y colaboración.

   No aproveches una cena o comida para hacer estas reuniones. Es más eficaz que cites a tu familia expresamente en la cocina o en el comedor, alrededor de una mesa o sofá, sin coincidir con otra actividad.

   Trata de convertir esta actividad en una rutina. No te saltes ninguna reunión pues tus hijos darán importancia a esta actividad en función de la que tú le des. Es un momento íntimo e importante: ¡desconecta el teléfono, por favor!

   Consigue que sean divertidas estas reuniones. Con los más pequeños, utiliza rotuladores de colores, haz carteles, coloca cacahuetes en el centro de la mesa o merienda con ellos algo especial al acabar la reunión. Toca una campanilla cuando les toque el turno de hablar y aplaude cuando hagan cualquier sugerencia. Utiliza una cuchara o cualquier otro objeto, a modo de micrófono, para que vaya pasando por todos los miembros que tomen la palabra.

   ¿Por qué no amenizar esta actividad con un bizcocho casero? ¿Qué tal si acabas la reunión con un juego de mesa o una sesión de cine familiar?

   Actitudes imprescindibles

   No juzgar. Todas las ideas son importantes, ya sean positivas o negativas. Si su expresión es ofensiva para alguien, se le invita a repetir la idea pero con otras palabras más aceptables.

   Escuchar con respeto. Todos deben sentir que sus ideas son importantes y pueden aportar valor. Todos deben tener oportunidad de participar pues, de lo contrario, no se sentirán comprometidos con las decisiones tomadas y no se involucrarán en su realización.

   Repetir. Es importante que la persona que modera el debate repita lo que la otra persona acaba de decir para evitar confusiones y para mostrar respeto por las opiniones de todos, estemos de acuerdo o no. Si el que dirige el debate es un niño, este trabajo deberá hacerlo con ayuda de un adulto.

   ¿Qué temas se pueden tratar en las reuniones familiares?

   En una familia hay tantos temas a tratar que lo mejor es que cada una los elija en función de sus prioridades. Nosotros te proponemos algunos que consideramos importantes para el buen funcionamiento de la familia.

   Algunos de estos temas como los problemas de la semana, los mensajes positivos o las actividades divertidas será conveniente abordarlos cada semana. El resto de temas, en función de las necesidades y circunstancias de cada familia: a veces una vez al mes, cada dos meses, una vez al año o cuando se considere necesario.

   – Problemas y soluciones:

   Es importante olvidar el mal hábito de las quejas y recriminaciones. Es más efectivo centrarse en buscar soluciones a los problemas y no culpables. El secreto de centrarse en las soluciones estriba en esta pregunta: “¿Cuál es el problema y cuál es la solución?”

   Debemos identificar los problemas y entonces buscar posibles soluciones. Entonces reflexionar, tomar nota de todas las sugerencias que hagan nuestros hijos, eliminar las irrespetuosas o punitivas y adoptar por consenso aquellas que parecen más factibles para todos, siempre buscando soluciones que no sirvan “para pagar” (no disfraces los castigos con el nombre de consecuencias) sino que solucionen realmente los problemas haciendo que todos aprendan del problema.

   – Mensajes positivos:

   Es muy estimulante que haya posibilidad de que cualquier miembro de la familia agradezca a otro algo positivo ocurrido entre ellos a lo largo de la semana: “Luis me ha ayudado con los deberes, Pablo me ayudó a buscar mi camiseta de deporte, mamá me consoló cuando me pelee con Pablo”). Con pocas palabras bastará.

   Apuntar estos agradecimientos en una hoja a parte que se pueda colgar en un sitio de fácil acceso (corcho, nevera, etc.) para que durante la semana todo el mundo pueda escribir sus ideas. Nada de apuntar recriminaciones o críticas; solo notas positivas.

   – Tareas:

   En algunos hogares las tareas y obligaciones familiares son motivo de disputas y confusiones. Algunos miembros son expertos en eludirlas, en crear confusión con ellas y en convertirlas en quejas reiterativas. Esta es una ocasión excelente para recordar brevemente cuáles son éstas si es que en algún momento de la semana fueron motivo de disputas, para cambiarlas, rotarlas o sencillamente exponer en común los problemas que plantea su ejecución. Si los niños participan en la planificación y asignación de tareas les será muchos más fácil colaborar y cumplir con ellas.

   ¿Qué temas se pueden tratar en las reuniones familiares? (continuación)

   – Normas y consecuencias:

   Este es otro apartado familiar que requiere revisión a menudo. Generalmente es un tema que surge en el momento de discutir los problemas de la semana. Las normas se malinterpretan, se ignoran, se cuestionan y no están claras. A veces se quedan obsoletas por la edad y madurez de los niños o bien no son eficaces. En ocasiones no se cumplen ni normas ni consecuencias, entonces ¿qué sentido tiene mantenerlas?

   Por ejemplo:

   Hay una norma en tu casa: “Guardo lo que utilizo”

   Y una consecuencia: “Lo que no guarde me será confiscado durante toda la semana”

   Si no se cumple ni la norma ni la consecuencia, si acabas recogiendo tú lo que sacan tus hijos y luego ellos no lo encuentran con el consiguiente enfado, quizás seria mejor que entre todos buscarais alguna otra solución para conseguir que las cosas se guardaran después de usarlas.

   Ignacio (11 años), Alex (14 años) y Enrique (16 años) están de acuerdo en cambiar la consecuencia de esta norma pues en muchas ocasiones han perdido algunos objetos confiscados. Prefieren que las cosas confiscadas vayan a parar a un único lugar (así siempre sabrán donde están sus cosas confiscadas), un armario bajo llave controlado por su madre, donde para recuperarlas tendrán que pagar 0,20..

   Es una propuesta que a su madre no le ha parecido mal y queda “legalizada” a partir de la última reunión.

   – Pagas:

   Si tus hijos reciben algún tipo de paga, es un buen momento para entregársela. Aprovecha para “saldar cuentas” si es que te deben dinero, para animarles a ahorrar, para recordarles que deben restablecer con su dinero cualquier objeto que hayan perdido durante la semana.

   También te animamos a hacerles participar en algún proyecto altruista como apadrinar entre todos a un niño, o dar parte de su paga a alguien que realmente lo necesite. Cuando la familia está reunida es más fácil contagiar e involucrar a toda la familia en proyectos más ambiciosos y generosos.

   – Horarios

   Si la semana ha sido un caos por culpa de la mala organización de horarios, es conveniente repasar este tema. Los horarios, si están mal programados, son origen de estrés y tensión familiar.

   – Actividades divertidas

   Muy a menudo hay problemas cuando se trata de improvisar los planes del fin de semana o del tiempo de ocio. Cada uno quiere hacer “su” actividad y en ocasiones la familia acaba enfadada y separada. Preparar los planes con antelación y con la participación de toda la familia hace que estas actividades sean más satisfactorias.

   Para ayudar a tus hijos a que propongan ideas, coloca una hoja en un lugar accesible para que todos puedan escribir durante toda la semana las actividades que se les ocurran, ya sea para hacer toda la familia o para hacer solos, incluidos tú y tu pareja. En la reunión familiar se elegirá por consenso la actividad o actividades más interesantes para realizar cuando se decida.

   – Comidas:

   Las cenas y comidas familiares pueden convertirse en una eficaz herramienta de unión familiar. ¿Por qué no confeccionar un menú semanal entre todos los miembros de la familia? ¿Por qué no dejar que cada uno elija el primer plato, el acompañamiento o el postre (siempre equilibrado y bajo el criterio de los padres; lo mejor es elegir las recetas de una revista de cocina) de una cena o una comida? ¿Por qué no permitir que los niños “entren” en la cocina y colaboren con esta actividad culinaria? ¿Por qué no dejarles ir a comprar contigo al supermercado con su propia lista de la compra?

   Con la autorización de: www.solohijos.com
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Una respuesta a Las reuniones familiares

  1. Dael Jade dice:

    Exelente informacion para compartir con papás y tomar nuestra parte…GRACIAS

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