Adolescentes, ¿enganchados a la moda?

Juventud

   Muchos adolescentes están atrapados por la moda. Como una gran piedra imantada les atrae con una fuerza que ellos no pueden controlar. Sin poderlo evitar son zarandeados por las oleadas de la moda. Ella les hace vestirse de una determinada manera, llevar el tipo de peinado que se lleva, colgarse un piercing o tatuarse un dibujo en la piel, escuchar su música, leer sus revistas y hablar a su manera.

   ¿Por qué siguen nuestros hijos la moda?

   En el momento vital en que se encuentran, la ropa se convierte en la gran aliada de los adolescentes. La forma de vestirse la identifican con la forma de ser. Para un chico o una chica no es indiferente ponerse una cosa u otra, incluso “ponerse cualquier cosa” tiene su razón de ser. Aunque ellas comienzan antes, la preocupación por la ropa también les afecta a ellos.

   Ir a la moda lo interpretan como ir a su manera. La moda juvenil (algunos la llaman subcultura) les permite identificarse con su grupo y reivindicar su oposición a los criterios adultos. Llevar pantalones caídos (la cintura ya no está en la cintura) o rotos, sudaderas enormes, camisetas ceñidas con dibujos, números y letras, tops que no llegan al ombligo, peinados “despeinados”, zapatillas de lona, una flecha atravesando la lengua o una visera sin que haga sol les diferencian lo suficiente para distanciarse del mundo adulto, de hecho, sus padres estarían ridículos con “esas pintas”. Ellos, en cambio, se sienten bien, quizá porque les sienta bien.

   Utilizan la ropa como un sistema de signos para comunicarse con sus iguales, con quienes comparten un mismo código. Los padres no interpretan del mismo modo ese lenguaje, por eso no suelen entenderse con sus hijos en este tema y muchas veces se convierte en fuente de conflictos.

   Nuestros hijos: unas víctimas fáciles de los creadores de moda

   Los creadores de moda saben que los adolescentes necesitan manifestarse a través de lo que llevan puesto y lo aprovechan. Es un mercado seguro justamente porque está siempre dispuesto a cambiar. El adolescente se apasiona por algo que está de moda con la misma facilidad con que lo abandona cuando deja de estarlo para comprar otra cosa con la misma pasión y dejarla con idéntica facilidad. Los padres no nos explicamos que ya no quiera ponerse ese jersey que tanto le gustaba y es que, aunque nos parezca contradictorio, la fidelidad a la moda exige ser tremendamente infiel.

   Raquel, una chica de 16 años, nos decía que a ella la ropa que lleva le define ante los demás. “Lo que me pongo habla de mí, si llevara otra cosa sería de otra manera, estaría engañando al personal”. Muchos adolescentes ven en la forma de vestir, de peinarse, de llevar un piercing o un tatuaje, de ponerse tal o cual complemento, de escuchar esa música y no otra una forma de autenticidad incomprendida por los padres. No son conscientes de que están atrapados por la moda, como lo estamos también los adultos.

   Un caso práctico

   Sofía tiene 15 años y se acaba de ponerse un piercing en el labio. Sus padres están que trinan, porque cuando le preguntan por qué lo ha hecho, ella se limita a decir: “Porque me gusta”. Sofía parece haberse encerrado en banda y sus padres no hacen más que enfrentarse con ella: que si las pintas que lleva, que si hace lo que le da la gana, que no respeta a nadie, etc.

   Los padres de Sofía creen que el problema radica en que su hija se ha puesto un piercing, cuando probablemente no sea más que un síntoma o una marca del conflicto real: la falta de comunicación . La madre afirma que no se puede hablar con ella, que se cierra en banda y que están todo el día a grito limpio; la juzga por sus pintas: no la conoce. “Rallándole” de esa forma no van a conseguir que su hija vaya como ellos pretenden. Tienen que cambiar de estrategia: el piercing no es el enemigo a batir, los enemigos están en otra parte.

   Para educar a nuestros hijos debemos contar con el ambiente que les rodea. No podemos meterlos en una urna de cristal, en una burbuja perfectamente aséptica, pero tampoco dejarlos a la deriva. Quizá debamos crear una red invisible con otros padres, con tal de poder elegir los ambientes que creamos más idóneos (colegios, clubes deportivos, amistades, lugares de vacaciones, etc). La moda está ahí, conforma la atmósfera donde nos movemos, no podemos cerrar los ojos (al revés, debemos tenerlos muy abiertos) ni luchar contra el vendaval: mejor aprovechar el viento para surcar el mar y llegar a buen puerto.

   Consejos prácticos para aplicar en casa
   No le “ralles”: se encerrará en su caparazón. Sería mejor:

   Relativizar el conflicto y tomárnoslo con calma. Debemos valorar si merece la pena armar una gran trifulca por una cuestión que seguramente es transitoria o superficial. Eso no significa que debamos aceptarlo todo, sino que hemos de considerar los riesgos: los extremos (tanto la dureza como la permisividad excesivas) pueden alejarnos de nuestro/a hijo/a. Lógicamente, no es lo mismo que se trate de un comportamiento aislado o que vaya acompañado de otros cambios de conducta, como amigos, resultados académicos, salidas, mal humor, etc.

   Conocer los modelos a los que trata de imitar. Ahora más que nunca, los padres debemos estar enterados del mundo en el que viven nuestros hijos. Quizá viste de tal o cual manera, escucha un tipo de música determinado o quiere ponerse un piercing especial porque está intentando imitar una forma de vida, a un actor o a un grupo de música. Conocer esos modelos nos puede ayudar a entender cuáles son sus gustos, sus ideas, lo que quiere expresar, y para saber si la influencia puede ser positiva o negativa.

   Promover el buen gusto. Como todo, el gusto debe ser educado. Si hemos trabajado su sensibilidad estética, probablemente será más libre al escoger y no irá al vaivén de lo que se lleva. No podemos exigir, sin embargo, que tenga un criterio estético adulto. Se ha de vestir como un/a adolescente, ha de ir a la moda, pero no estar atrapado por ella.

   Educar en el pudor. Ser pudoroso no significa ser mojigato ni puritano. Tenemos el sentido del pudor para proteger nuestra intimidad: del mismo modo que no contaríamos nuestras cosas íntimas a alguien con el que no tuviéramos mucha confianza, cubrimos nuestro cuerpo para no perder parte de esa intimidad. A muchos chicos y chicas las fuertes ráfagas de la moda les violenta y les hace exhibirse como no quieren.

   Dar ejemplo. A menudo somos los padres los que alentamos el consumismo, pues somos realmente consumistas. Respecto al porte, podemos dar un mal ejemplo si ante cualquier ocasión nuestra máxima preocupación es “qué me pondré”. Por otra parte, no podemos extrañarnos que vista de forma provocativa si cuando era una niña nos hacía gracia con esa minifalda y es top tan cortito.

   Fomentar la austeridad. En un ambiente consumista como el que nos envuelve, la austeridad es la mejor vacuna. Quizá de lo que más necesidad tenemos hoy día es de carecer. Por eso, no está de más que demos menos a nuestros hijos, para que sean capaces de sacrificarse y puedan ser libres de renunciar a lo que no necesitan.

   Controlar en casa los estimuladores del consumo: revistas, Internet, publicidad, televisión. El bombardeo es constante, si lo podemos mitigar, mejor.

   Comprar juntos al principio. Cuando son niños les compramos la ropa nosotros y, cuando ya son mayores, se la compran ellos, entre medio (al inicio de la adolescencia) es bueno que vayamos juntos a comprar. Así le podremos educar en ese ámbito. Antes de que salga de compras solo o sola (generalmente lo hacen con amigos), debemos establecer en casa el dinero que se puede gastar y qué se va a comprar. Si sólo va a mirar, es mejor que no lleve dinero.

   Conseguir que tenga criterio propio. Es una labor que se inicia en la infancia y que consiste en darle seguridad a base de contar con su opinión, valorar sus apreciaciones, tenerle en cuenta, etc. Tener un criterio propio le hará menos influenciable. Si vemos, por el contrario, que es un chico o una chica que se deja fácilmente influir, deberemos estar más pendiente de lo que hace. Tenemos que enseñar a nuestros hijos que la moda propone pero son ellos los que disponen de ella.

   Transmitirle valores, ideales, proyectos. Muchas veces los adolescentes se llenan de cosas porque se encuentran vacíos.

   Conocer los riesgos. No seamos padres ingenuos. Algunas actividades presentan serios riesgos que no sólo afectan a su salud, sino también a su formación personal, como cierto tipo de música o cierta moda de ropa unida a una forma determinada de ver la vida.

   Respetar su ámbito de autonomía. Todas estas prevenciones deben articularse con el respeto por un espacio para él o ella, fuera del agobio de los padres, donde poder expresarse e ir creciendo.

   ¿Qué decir a nuestros hijos sobre la moda?

   Queremos que nuestros hijos vayan a la moda, pero no queremos que la moda se los lleve. Si observas que tu hijo o tu hija está absorbido por la moda, que está loco/a por ponerse un piercing o hacerse un tatuaje, hazle reflexionar sobre algunas de estas cosas:

   Considera si puedes ser una víctima del consumismo. Haz un listado de los gastos superfluos o de las cosas innecesarias que te has comprado en el último mes. ¿Podrías vivir sin ellas? ¿Cómo sería tu vida si no las tuvieras?

   Ten en cuenta que la imagen que damos informa de cómo somos. Una cosa es cómo te ves tú, y otra muy distinta cómo te ven los demás. Puede que no te importen los demás, pero sí debes tener en cuenta el mensaje que les estás dando sobre tu persona.

   No te disfraces ni te exhibas. Si haces lo primero estás ocultándote en tu forma de vestir y estás impidiendo a los demás conocerte. Si haces lo segundo estás violentando a los que te miran, estás mostrando tu intimidad sin pudor. En ambos casos les estás engañando.

   Analiza si ese cambio de imagen ha repercutido en tu vida: estudios, amigos, aficiones, etc. Si ha revertido en tu humor, en tu forma de estar en casa, de contestar a tus padres.

   Piensa por qué quieres hacerte un piercing: por imitar a los demás, por diferenciarte, por quedar bien, por no ser menos. Reflexiona sobre quién quieres ser y sobre la imagen que quieres dar a los demás. Si con ello buscas marcar tu personalidad, caes en un error, porque la personalidad no está en lo que se lleva, sino que surge de dentro. Algunos jóvenes confunden tener criterio propio con ponerse un piercing, cuando, por la misma razón, no llevarlo podría ser síntoma de personalidad propia. Puede que un piercing te haga sentirte mejor, pero no te hace mejor.

   Sé consciente de la edad que tienes. No es adecuado que un chico, una chica, de tu edad vaya como tú vas. ¿Quieres parecer mayor? ¿Por qué?

   Razona. La razón “porque me gusta” muchas veces no es otra cosa que una dictadura del subjetivismo y que, como tal, no tiene valor objetivo. Aunque a uno le guste lo feo, lo cochambroso, lo tosco, e incluso se presenten como una alternativa estética, no por ello dejan de atentar contra el buen gusto, es decir, contra la capacidad de saber sacar gusto a las cosas.

   Libros REALMENTE BUENOS sobre este tema

   Título: No me ralles. Claves para hablar con hijos adolescentes

   Autores: Pilar Guembe y Carlos Goñi

   Editorial: Nabla ediciones .ISBN: 978-84-935926-3-9

   Los padres de hijos adolescentes sabemos lo difícil que resulta conectar con ellos y hablarles “en su mismo idioma”. Los adolescentes se quejan de que los padres “les rallamos”, afirman que solo sabemos hablar con ellos para “echar broncas”, para repetir una y otra vez algo que ya se saben de memoria y que “les resbala”. Los padres se quejan al mismo tiempo de que sus hijos se alejan de ellos, no les escuchan y no atienden a razonamientos. La comunicación falla.

   Este libro, de marcado carácter práctico como los demás libros de estos autores, analiza diferentes situaciones en las que con más frecuencia hay motivo de conflicto entre padres e hijos: tareas domésticas, modales, orden, drogas, amigos, salidas, móvil, televisión, Messenger, alimentación, paga, moda, música, etc.

   Lo mejor del libro: los numerosos testimonios que nos recuerdan en muchas ocasiones nuestras propias situaciones en el hogar. Junto a ellos, gran cantidad de consejos prácticos para enfrentarnos al problema y un apartado de gran interés para los padres: cómo hablar con los hijos del tema, qué decirles y cómo decírselo. Sin duda, una buena guía educativa para acercarse y conocer mejor a nuestros hijos adolescentes.

   Título: Cómo digo que no a mi hijo adolescente

   Autor: Blanca Jordán de Urríes . Editorial: Palabra. ISBN: 84-8239-918-7

   Se trata de un pequeñísimo libro, casi un manual, de 116 páginas de contenido práctico para padres y madres con hijos adolescentes. Tiene la ambiciosa intención (y lo consigue) de enseñar a los padres a decir NO a sus hijos y mostrarles a estos que hay otras alternativas a ese plan que NO conviene.

   Enseña a dialogar con calma, sin perder los nervios, razonando el porqué de la negativa. Enseña a ser positivo, marcando un estilo de vida familiar. Toca temas como la moda, estudios, amigos poco convenientes, relaciones sexuales, la llegada a casa por las noches, el orden, la televisión y videojuegos etc. Ya la primera página comienza con un consejo práctico: “Si lo tienes claro, demuestra firmeza en los temas de peso y pacta con él todo lo demás”.

   Título: Educar a un adolescente. La guía con todas las respuestas
Autor: Bernabé Tierno . Editorial: Temas de Hoy . ISBN: 84-8460-122-6

   Este libro se caracteriza básicamente por dos cosas. Primera, el interesantísimo índice de temas que trata: autoestima, depresiones, imagen corporal, vida afectiva y emocional (amistades, sexualidad, educación para el amor), problemas familiares, salidas nocturnas, agresividad, desaliento en el estudio, dificultades escolares, técnicas de trabajo intelectual, problemas de personalidad, adolescencia conflictiva, drogas, etc.

   Segunda: está escrito también para adolescentes, y no tan solo para padres y madres. El autor responde la consulta que un adolescente le hace, dándole pautas para solucionar sus conflictos. Es un libro completo, práctico y muy estimulante. Puede ayudar tanto a padres que ya empiezan a estar “quemados” con la adolescencia de sus hijos como para aquellos que quieren preparase antes de que la situación les pueda superar.

   Artículos relacionados con la adolescencia:

   Paso de ese “rollo” (http://www.solohijos.net/html/articulo.php?idart=4)
   Cuántas veces hemos oído expresiones como “no me apetece hacer eso”, “me cansa tal cosa” etc. No sabemos qué hacer para cambiar las cosas, pero somos conscientes de que estos comportamientos pasivos y caprichosos se tienen que eliminar. Es fundamental que nuestro hijo aprenda a esforzarse para conseguir objetivos. De esta manera, entenderá que quien quiere algo debe trabajar para obtenerlo.

   Exigir a un adolescente (http://www.solohijos.net/html/articulo.php?idart=74)

   Nuestro hijo está tan desconcertado como nosotros. Está entre una cosa y otra, entre el niño y el adulto, entre las normas familiares y la rebeldía. Se encuentra en plena adolescencia, y es durante este período conflictivo cuando debe asumir como propias las exigencias que hasta ahora marcábamos los padres. Para ello, necesita ciertos estímulos que nosotros podemos facilitarle.

   Claves para hablar con nuestros hijos adolescentes

   (http://www.solohijos.com/newsletter/news.php?num=86_1

   En la relación entre padres e hijos, la clave está en el diálogo. Hablar de un problema es tenerlo ya medio solucionado. Pretender educar sin propiciar el diálogo es como intentar construir una casa sin una segura cimentación.

   Cómo influye la televisión en la educación sexual de nuestros hijos (http://www.solohijos.com/newsletter/news.php?num=74_1

   Nuestros hijos adolescentes acaban los deberes con prisas para poder ver la serie de turno, series de chavales algo más mayores que ellos que viven experiencias que a ellos les encantaría vivir: salen con chicas y chicos despampanantes, tienen relaciones sexuales, sus mejores confidentes son sus comprensivos padres. ¿Sabemos realmente con qué ideas se van a la cama nuestros hijos después de ver estas series?

   La edad del pavo (http://www.solohijos.net/html/articulo.php?idart=29

   Ha llegado y te ha cogido por sorpresa. Tu hijo ya no es un niño y últimamente tiene conductas y actitudes que te desconciertan y, lo que es peor, que te disgustan. Te parece un ser desconocido, aunque sabes que está experimentando los cambios físicos y psicológicos que lo conducirán a la madurez. En definitiva, está en plena adolescencia. Al fin y al cabo, todos la hemos pasado como hemos podido.

   De niño a adulto (http://www.solohijos.net/html/articulo.php?idart=38

   El niño ya no es un niño. Le ha salido barba, se le ha ensanchado la espalda y puede que sienta vergüenza de que le vean desnudo. A la niña le está creciendo el pecho, se le ensanchan las caderas y ha tenido la primera regla. Están aturdidos ante cambios tan bruscos en tan poco tiempo y no pueden dejar de observarse y de compararse con los demás. Los padres simplemente podemos contribuir a que se acepten a sí mismos durante este proceso difícil.

   Por Pilar Guembe y Carlos Goñi , autores de “No me ralles” y “¡Es fácil ser padres!”

   Con la autorización de: www.solohijos.com
——————
Otros temas relacionados:
Jóvenes y adolescentes (1) Algunas claves del problema

Jóvenes y adolescentes (2)

Otros artículos sobre la JUVENTUD

Vídeos sobre el aborto: Testimonios

Enviar a un amigo

About these ads

3 respuestas a Adolescentes, ¿enganchados a la moda?

  1. wendy dice:

    HoLa .lamoda esta fatal perdón pero es la neta

  2. We stumbled over here coming from a different website and thought I
    should check things out. I like what I see so i am just following you.
    Look forward to looking over your web page for a second time.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 154 seguidores

%d personas les gusta esto: