Atención
11, Marzo, 2008
La atención es la capacidad para concentrar la actividad psíquica, es decir, el pensamiento, sobre un determinado objeto… Leer el resto de esta entrada »

La atención es la capacidad para concentrar la actividad psíquica, es decir, el pensamiento, sobre un determinado objeto… Leer el resto de esta entrada »

¿Es posible potenciar la capacidad de retención de un niño? Muchos padres se han realizado, en alguna ocasión, esta misma pregunta. Y es que, memoria y concentración son dos elementos indispensables a la hora de obtener unos buenos resultados académicos. Sin ellas, nuestros hijos serían incapaces de asimilar sus asignaturas. Precisamente por ello, convendrá prestarles una especial atención. Sobre estas y otras cuestiones hemos entrevistado a Patro Martínez Álvarez, subdirectora del Centro de Enseñanza Mireia. Leer el resto de esta entrada »

La vocación y la misión de todo ser humano consiste en lograr el ideal adecuado a su dignidad. Educar es, pues, ofrecer ese supremo valor –el ideal humano- a la inteligencia y a la voluntad. Es de enorme importancia enseñar desde muy temprano a los niños a reflexionar sobre sus experiencias, para no quedarse en sus impresiones, deseos e impulsos inmediatos y dejar, así su vida vacía de sentido. Esto exige educar la inteligencia para alcanzar la capacidad de pensar con rigor y la voluntad de vivir de forma creativa[1]. Leer el resto de esta entrada »

En el presente artículo, su autor, responsable de la Asesoría de Técnicas de Estudio y del Programa de Mejora Personal de la Universidad Carlos III de Madrid, abre una reflexión sobre uno de los ámbitos de expresión personal más usuales y, quizá, hoy desatendido: la expresión verbal en público, la oratoria. Leer el resto de esta entrada »

En algunas profesiones es más habitual hablar en público que en otras, y todos hemos sentido una desagradable sensación cuando alguien nos ha dicho: “prepárate: para el próximo día expondrás este tema ante estas personas.” En ese momento nos han temblado las piernas y hemos dicho que somos incapaces de hacerlo: que nos ponemos muy nerviosos, que no sabemos hablar, que no tenemos tiempo de preparar nada, etc. Pero nuestro interlocutor insiste y no nos queda más remedio que aceptar. Nos pasan por nuestra cabeza decenas y decenas de imágenes conferencias, clases, mítines, pregones y charlas a las que hemos asistido y que nos han gustado más o menos. Leer el resto de esta entrada »

A partir de los 8 ó 9 años nuestro hijo tiende los hilos de lo que más tarde resultará su capacidad para trabajar en grupo y participar en el intercambio futuro como adulto. Se da cuenta de que pertenece a un entorno social, del cual depende y forma parte. También descubre que el grupo es más poderoso que la persona individual, y busca alianzas e identificaciones, disfruta al compartir secretos, travesuras, intereses y son más independientes de los adultos. Se encuentran grupos mixtos, pero las chicas y los chicos tienden a agruparse por separado. En medio de todos estos cambios se desarrolla el realismo pictórico. Leer el resto de esta entrada »

Hasta los seis años, tu hijo dispone de un potencial que no volverá a tener en toda su vida. Y está demostrado que una estimulación adecuada y sistemática, sobre todo durante los tres primeros años, contribuye a desarrollar sus enormes capacidades. Por eso se recomienda que el niño crezca rodeado de estímulos sensoriales y psicomotrices. Es lo que se conoce como “aprendizaje temprano”. Leer el resto de esta entrada »

“Con-versar” equivale a versar juntos sobre un mismo tema, asunto o argumento. ¿Cómo mejorar nuestra vida en familia con la comunicación adecuada?
La conversación -el diálogo- es de dos, o más. Pero juntos y sobre una misma cosa. Si hay dos o más hablando de cosas distintas ya no estamos en una conversación ni en un diálogo, sino quizá en una olla de grillos, o tal vez, más probablemente, como con su habitual buen humor señala José Luis Olaizola, estemos metidos en una tertulia de españoles. Leer el resto de esta entrada »

Todos hemos venido al mundo como niños totalmente dependientes de otros. Hemos sido dirigidos, educados y sustentados por otros durante bastante tiempo, y está claro que si no hubiera sido así no habríamos vivido más que unas pocas horas, o a lo sumo unos pocos días. Después, nos fuimos haciendo cada vez más independientes. Se podría decir que nos fuimos haciendo cargo gradualmente de nosotros mismos.
Una persona con una dependencia física (un paralítico o un enfermo de Alzheimer, por ejemplo), necesita ayuda de los demás. Una persona que sea muy dependiente emocionalmente, tomará sus decisiones y se sentirá segura muy en función de la opinión de los demás, de lo que otros piensen de él. Una persona que sea muy dependiente intelectualmente, cuenta con que otros piensen y decidan por él ante los principales problemas de su vida. Leer el resto de esta entrada »

Todo hombre sensato ha de tener una sana y equilibrada preocupación por saber si actúa bien o no.
Una reflexión positiva
que nos haga estar prevenidos
contra el autoengaño.