
1. Lean libros con frecuencia delante de sus hijos y que se note que los aprecian. Los egipcios decían: “Ama los libros como amas a tu madre”. Y, vayan haciendo una biblioteca familiar, en un sitio accesible de la casa. Pérez-Reverte, hablando de sus primeras lecturas, decía: “Tuve la suerte de crecer con libros cerca; sólo tenía que acercarme a las estanterías y cogerlos”. Que sea una biblioteca sin llaves, accesible a todos. Serán muy escasos los libros que unos padres pueden leer y sus hijos todavía no. Antes de ser elegido Papa, Juan Pablo I escribió cartas a personajes históricos. En la dedicada a Walter Scott, reconoce que sus libros “a mí me encantaban de pequeño. Y todo limpio. Libros que exaltan siempre el valor y la lealtad, y pueden dejarse sin peligro en manos de los niños ”. Leer el resto de esta entrada »