Educar en valores, proyecto de vida

14, Marzo, 2008

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   Es propio de la adolescencia la rebeldía y el ansia de hacer cosas por cambiar el mundo. Esta tendencia cabe orientarla hacia la pregunta ¿qué hago yo con mi vida que sea valioso? Y como parte de mi vida ¿cual es mi proyecto profesional? ¿Que es valioso? Ante estas preguntas, un padre puede decirle a su hijo “has de ser un hombre/mujer de provecho”. El planteamiento del adolescente puede ser diverso: - lo que quiero es ganar dinero, divertirme y pasarlo bien situarme bien, tener amigos  -curar a la gente, enseñar a otros, que todos tengan casa, que tengan trabajo. Leer el resto de esta entrada »


La educación para Sócrates

14, Marzo, 2008

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   En otra ocasión anterior consideramos el concepto de educación para el romano Séneca, que era fundamentalmente la “vida honesta”. En esta ocasión podemos considerar el concepto de “vida buena” del filósofo griego Sócrates sobre la que profundizó cuatro siglos ante que Séneca. Leer el resto de esta entrada »


¿Qué es la fortaleza?

14, Marzo, 2008

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   La adolescencia es una edad muy bonita en la que el chico comprende las deficiencias del mundo en que vive y tiene deseos de cambiarlo, de hacerlo mejor, de resolver los problemas que encuentra. Pero esto no es fácil porque hay dificultades externas (todo está organizado, todo está descubierto) e internas (no sabe bien lo que quiere, ni que medios tiene para conseguirlo). Cuando el adolescente tiene un objetivo y proyecto a realizar, necesita fortaleza y esfuerzo para llevarlo a cabo. Leer el resto de esta entrada »


El pequeño valor de la benevolencia

14, Marzo, 2008

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   Uno de los secretos del buen humor consiste en obligarse a mirar el lado bueno de las personas con quienes debemos relacionarnos. Esta costumbre nos conduce a practicar otro valor que, como la alegría, es una señal de fortaleza interior y una de las condiciones que aseguran nuestra felicidad: el pequeño valor de la benevolencia. Leer el resto de esta entrada »


Octavo mandamiento: No dirás falso testimonio ni mentirás

14, Marzo, 2008

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   Cuenta el Evangelio que, en el juicio de Jesús ante el Sanedrín, los judíos presentaron testigos falsos que le acusaban de muchas cosas para condenarle. Ante aquellos testimonios falsos y contradictorios, Jesús permanecía en silencio. Sólo habló cuando el Sumo Sacerdote le preguntó: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?” (Marcos 14,61). Y confesó la verdad, aunque por decir la verdad sufrió tantos ultrajes y la muerte. El octavo mandamiento: “No dirás falso testimonio ni mentirás” es muy necesario, sobre todo cuando las relaciones entre los hombres están enturbiadas por tanta mentira, calumnias difamaciones y falsos testimonios. A todo esto hemos de oponer el amor a la verdad. Leer el resto de esta entrada »


Virtudes morales, virtudes teologales

14, Marzo, 2008

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  Los filósofos anteriores al cristianismo hablaban de la virtud perfecta para calificar la manera noble y acabada del ser humano; pero se movían en un ámbito puramente natural. La Iglesia habla además de virtudes sobrenaturales, que Dios comunica graciosamente al hombre y que, cuando se viven en plenitud, conforman la santidad. En la proclamación de los santos no hace otra cosa que investigar y sancionar que en aquella vida hay pruebas de que ha practicado, en grado heroico, las virtudes teologales de la fe, esperanza y caridad, así como las virtudes cardinales de la prudencia, justicia, templanza y fortaleza, con las virtudes anejas. La virtud -y las obras virtuosas- es lo que da el toque de perfección en el ser y en el obrar de la naturaleza humana; sobre todo si el ser natural viene elevado y ennoblecido por las virtudes sobrenaturales, ya que “la gracia no destruye la naturaleza sino que la perfecciona”. Leer el resto de esta entrada »


La vocación del cristiano

14, Marzo, 2008

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   Cuando va a tratar de los sacramentos, el Catecismo de lglesia Católica aborda el estudio de la doctrina cristiana con este bello título: “La vida en Cristo”. Es la explicación del Símbolo de la fe (primera parte) se da razón de los dones de Dios al hombre por la creación, y más aún, por la redención, regalo de Dios al hombre. El desarrollo de la enseñanza acerca de los sacramentos (segunda parte) muestra cómo en la celebración del misterio de Cristo se nos da la gracia, se nos hace partícipes de la naturaleza divina e hijos de Dios por el bautismo; con el bautismo empieza una nueva vida, la vida en Cristo. Pero esta vida en Cristo requiere el cumplimiento de los mandamientos (tercera parte), que es coherencia con la fe y con la vocación, a la que invita San León Magno: Leer el resto de esta entrada »


Creo en el Espíritu Santo

14, Marzo, 2008

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   Después de afirmar en el Credo nuestra fe en Dios Padre y en Dios Hijo -nuestro Señor Jesucristo-, confesamos también la fe en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo -tercera persona de la Santísima Trinidad- es Dios. Leer el resto de esta entrada »


Dios creó al hombre libre y responsable

14, Marzo, 2008

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   Ya se estudió en otro tema que Dios, después de haber creado todas las cosas, creó al hombre: a Adán y Eva, de los que descendemos todos.    Dios crea a todos los hombres. Con la colaboración de los padres forma el cuerpo, y, directamente, Él crea de la nada el alma que infunde en ese cuerpo. El alma es lo que da vida al cuerpo. Todo esto quiere decir que cada uno de nosotros hemos sido creados por Dios. Ha pensado en cada hombre, nos ha amado y, como fruto de ese amor, nos ha creado. Además, como dice la Sagrada escritura, nos ha creado a “su imagen y semejanza” (Génesis 1,26).   ¿Qué es el hombre? ¿Para qué nos ha creado Dios? ¿Cómo debemos comportarnos? Estas y otras preguntas nos hacemos los hombres. Este tema quiere ayudar a responderlas.

   1. Dios creó al hombre con cuerpo y alma

   El libro del Génesis nos dice que Dios formó el cuerpo del hombre “de barro de la tierra”, y le inspiró en el rostro “aliento de vida”. Con estas palabras tan sencillas Dios nos dice que formó al hombre de una materia que ya existía y que, después, creó directamente de la nada u alma y la unió a ese cuerpo. Después de Adán y Eva, los hombres recibimos el cuerpo de nuestros padres, pero el alma la recibimos directamente de Dios.

   2. A “imagen y semejanza” de Dios

   La obra de un artista es reflejo de su arte. Aunque a veces una obra no lleve la firma del autor, se puede descubrir de quién es porque allí queda reflejada su personalidad. El hombre es imagen de Dios. Veamos algunos aspectos que manifiestan la imagen de Dios en el hombre:

   a) La dignidad de la persona humana. Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. El hombre es la única criatura de la tierra a la que Dios ha amado por sí misma. Sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad.

   b) El hombre es un ser inteligente. Los animales no piensan, pero el hombre puede pensar y expresar su pensamiento con palabras. Sabe calcular, contar, medir, etc.; fabrica motores, descubre la electricidad. Se distingue de los demás seres por su razón o inteligencia, que es un reflejo de la inteligencia de Dios. Los animales alaban a Dios sin saberlo; el hombre, sabiendo lo que hace.

   c) El hombre es un ser libre. Los animales se gobiernan por instintos y no pueden obrar de otra manera; las plantas se rigen por leyes que obedecen ciegamente. El hombre puede elegir: puede hacer una cosa o hacer otra, si le parece; puede hacer el bien o el mal, puede cumplir o no las leyes que el Señor le ha dado. Dios le ha concedido la facultad de elegir libremente, quiere que los hombres sean libres.

   d) El hombre es rey y señor del universo. Dios entregó el mundo al hombre para que lo sometiera y transformara. El hombre puede domesticar animales salvajes, desviar los ríos, hacer saltar las rocas, cortar los árboles, etc. Dios lo ha querido así. Siendo Dios Dueño y Señor de todo, porque todo lo ha creado y le pertenece, lo ha puesto en manso del hombre para que sea señor y domine la tierra. En esto también se parece el hombre a Dios, que le ha participado el don de poder dominar sobre los animales, las plantas…, el universo entero.

   e) El hombre es imagen de Dios, sobre todo, por la gracia. Aunque en otro tema se explica lo que es la gracia, es importante caer en la cuenta de que, entre todos los beneficios que Dios ha dado al hombre, el que asemeja más a Él es la gracia santificante, que se recibe en el momento del bautismo. La gracia hace partícipes de la naturaleza divina, elevando a la dignidad de hijos de Dios.

   3. Igualdad y diferencia queridas por Dios

   El hombre y la mujer han sido creados por Dios en total igualdad como personas humanas, pero con diferencias morfológicas y peculiaridades psicológicas. “Ser hombre” o “ser mujer”, pues, es una realidad buena y querida por Dios. El hombre y la mujer son, por tanto, con la misma dignidad, “imagen de Dios”.

   4. El hombre es responsable de sus actos

   a) La materia carece de responsabilidad. Después de un terremoto no podemos preguntarle a la tierra por qué ha hecho eso; además de que no puede responder, al no tener inteligencia ni libertad no podía hacer otra cosa (el terremoto fue consecuencia de unas leyes físicas que se han cumplido). Tampoco es responsable de cosas tan bellas como que nazca una flor, la puesta del sol o el trino del ruiseñor.

   b) Los animales tampoco son responsable. Si un caballo mata a su dueño de una coz cuando éste iba a curarle una herida, no es responsable de ese hecho porque no sabe lo que hace; actúa llevado del instinto. Tampoco es responsable de las cosas buenas que proporciona a su dueño: el trabajo, un paseo o la victoria en el hipódromo.

   c) Sólo el hombre es responsable de lo que hace. Al llegar a nuestra casa nos preguntan qué hemos hecho ese día y decimos: hemos estudiado, trabajado, jugado o paseado. Somos responsables de lo que hemos hecho porque podíamos no haber estudiado, ni trabajado…

   Si hemos hecho hecho lo que teníamos que hacer, merecemos premio; si no, merecemos castigo; la tierra, las plantas o el caballo no merecen premio ni castigo por lo que hacen.

   5. Cumplir siempre la voluntad de Dios

   Somos merecedores de premio o de castigo según lo que tenemos que hacer o no lo hagamos; y lo que hemos de pretender es cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios. Los mandamientos de la ley de Dios, los de la Santa Madre Iglesia, las obligaciones de nuestra edad y estado, nos señalan lo que debemos hacer respecto a Dios, a los demás y a nosotros. Hay ocasiones en que puede resultar dudoso saber lo que Dios nos pide en concreto. En estos casos, el Señor nos ayuda por medio de personas que tienen gracia de Dios para orientarnos. Estas personas son los padres, los educadores y el sacerdote con el que nos confesamos habitualmente. Él particularmente podrá ayudarnos a ver la voluntad de Dios sobre nosotros, porque nos conoce. Si nos acostumbramos a hacer el examen de conciencia -breve, pero serio- al terminar el día, nos daremos cuenta de si cumplimos o no la voluntad de Dios.

Curso de Catequesis. Don Jaime Pujol Balcells y Don Jesús Sancho Bielsa. EUNSA. Con la autorización de Don Jesús Sancho

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La dignidad humana

13, Marzo, 2008

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   El Tratado de la Constitución Europea recoge en su Artículo II-61, el mismo texto referido al concepto de dignidad humana que apareció por primera vez como derecho público internacional, en el Artículo 1º de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que fue aprobada en Niza el 7 de Diciembre de 2000. Dice así: “La dignidad humana es inviolable. Será respetada y protegida”. Leer el resto de esta entrada »